La cogeneración es un tipo de tecnología que permite generar electricidad y energía térmica a la vez. Se trata de un sistema muy eficiente que saca el máximo partido al calor residual que se produce durante el proceso de generación de la electricidad y que, de otra forma, se estaría derrochando.

La cogeneración es un sistema bastante común en procesos industriales que requieren el uso de grandes cantidades de calor o vapor (e, incluso, frío). Sin embargo, esta tecnología aún no está muy extendida en el ámbito doméstico, a pesar de que resultaría muy útil porque la electricidad y la energía térmica son algunas de las necesidades más habituales en una vivienda.

¿Cómo funciona la microcogeneración?

La microcogeneración (cogeneración doméstica) es una tecnología que produce energía eléctrica y térmica de manera simultánea.

Su funcionamiento está basado en el movimiento de giro de un eje por medio de un motor, que mediante un alternador acoplado a dicho eje genera energía eléctrica. Al mismo tiempo, se obtiene energía térmica a partir de los gases de escape y del agua de refrigeración del motor. Ambas fuentes de calor se recuperan para convertir toda la energía térmica posible en agua caliente y utilizarla en calefacción o agua caliente sanitaria.

En el caso de que quisiésemos producir frío, estaríamos hablando de microtrigeneración. Para ello, haría falta una maquinaria adicional llamada máquina de absorción, capaz de transformar el calor en frío. Por ejemplo, una instalación de suelo radiante para frío-calor sería una combinación ideal con este sistema.

La principal diferencia entre una caldera tradicional y la tecnología de la cogeneración es que los humos de la primera son expulsados a muy altas temperaturas directamente al exterior, mientras que el humo que se produce en la segunda se enfría antes de salir y aprovecha el calor residual en otros procesos.

¿Por qué es tan eficiente?

La alta eficiencia de la microcogeneración se debe a que es un sistema que produce simultáneamente electricidad y energía calorífica. Si además optamos por consumir la energía eléctrica en el mismo lugar donde se genera, podríamos evitarnos las pérdidas de transporte que se suelen producir cuando la energía se consume de la red eléctrica.

Otro punto a favor de la microcogeneración es que podría considerarse un sistema de energías renovables según el tipo de combustible que utilicemos para su funcionamiento. Esto no sería ningún problema porque ya hay muchos equipos que utilizan, por ejemplo, biomasa.

En definitiva, la microcogeneración no sólo nos ayudaría a cubrir las necesidades energéticas de nuestra casa, sino que además estaríamos respetando el medioambiente.

Fuente: Ocu