El embutido es un alimento muy arraigado en la dieta mediterránea y en la gastronomía española. Se recomienda limitar su consumo a 2 ó 3 veces a la semana pero ¿se puede meter en el mismo saco a todos los embutidos? ¿en qué debemos fijarnos a la hora de escoger qué embutido compramos?

Está claro que no todos los embutidos son iguales y hay enormes diferencias. Entre los tipos de embutido, no es lo mismo el jamón que la mortadela o una salchicha, y también entre los mismos tipos de embutido resulta determinante su proceso de fabricación e ingredientes.

 Si eres un amante del embutido y sueles consumirlo de forma más o menos habitual estas son las cosas que tienes que tener en cuenta para asegurarte que estás consumiendo un producto de calidad y que no resulta dañino para tu organismo, siempre teniendo en cuenta que el consumo debe ser moderado.

1. Carne

En la mayoría de embutidos industriales se utiliza carne de baja calidad. A veces incluso procede de los despojos y deshechos que quedan a lo largo del proceso de fabricación. Las proteínas de estos productos son de baja calidad y presentan una gran cantidad de grasas saturadas.

Por el contrario hay embutidos, como es nuestro caso, que se elaboran utilizando solamente partes nobles del cerdo. Cerdos por otro lado criados en libertad y alimentados con bellotas y cereal ecológico que nosotros mismos cultivamos. 

Con esto se obtiene un embutido con carne y acidos grasos de calidad.

2. Ingredientes

Es fundamental detenerte a leer las etiquetas. Está claro que no es lo mismo comer un embutido que se ha fabricado sólo a base de ingredientes naturales que uno que además de estos ingredientes llevan otros muchos aditivos que se añaden con el fin de modificar sus características organolépticas y garantizar su conservación. En general cuando un producto lleva muchos aditivos hay que desconfiar ya que normalmente cuantos más aditivos peor es la calidad de la carne que se utiliza.

En nuestro caso todos nuestros embutidos están elaborados únicamente con cuatro ingredientes máximo, todos naturales y procedentes de agricultura ecológica.

3. Propiedades nutricionales

Los embutidos son fuente de proteínas, minerales, vitaminas del tipo B y ácidos grasos.

Las grasas más habituales en los embutidos son las grasas insaturadas, que evitan la acumulación de colesterol malo. Pero no todos los embutidos tienen la misma proporción de grasas. Los hay más magros y más saludables, como el jamón serrano o el lomo, o más grasos como el chorizo y el salchichón.

Y dentro de esta diferencia los que han sido elaborados con carne de animales criados en libertad y alimentados con bellotas y cereal ecológico, como nuestro caso, tienen una mayor calidad de la grasa que presenta su carne, con altas cantidades de ácido oleico.

Por lo tanto nuestra recomendación es que si quieres disfrutar con moderación de un buen embutido sin dejar de cuidar tu salud, lee siempre las etiquetas de los productos, y valora por encima de todo la calidad, origen y fabricación antes que la cantidad y el precio.