El consumo responsable consiste en modificar nuestros hábitos de consumo para adaptarlos a nuestras necesidades reales adquiriendo productos que fomenten la conservación del planeta, la igualdad social y el bienestar de los trabajadores.

Aquí os dejamos unas pautas básicas para hacer nuestra compra de alimentación más responsable.

1.    Elabora una lista con lo que realmente necesitas

Planifica con antelación que es lo que verdaderamente necesitas según tu estilo de vida, tus menús y tus hábitos alimenticios. Elabora una lista de productos y cuando vayas a comprar intenta no salirte de ahí. Intenta hacer la compra después de comer para que el hambre no sea una mal consejera a la hora de elegir los productos que vas a comprar.

2.    Di no a los plásticos y sí al granel

Huye de los alimentos sobre-envueltos en plásticos. En algunos supermercados podemos encontrar cosas realmente absurdas como plátanos envasados en bandejas y film, bollería en bolsas individuales para luego envasarlas en una bolsa más grande… Todo este plástico inútil genera una gran cantidad de residuos. 

Apuesta por comprar este mismo producto a granel y lleva también siempre tus bolsas reutilizables para transportar tu compra.

3.    Elige alimentos de producción ecológica

Busca alimentos de producción y ganadería ecológicas. No sólo estarás cuidando más tu salud y la de tu familia también estarás colaborando con una forma de producción sostenible y respetuosa con el entorno y las personas. Busca en las etiquetas los distintivos de certificación ecológica para evitar productos que se venden como bio o eco pero que en realidad no lo son y no cuenta con la certificación oficial. La eurohoja es el distintivo europeo para los productos ecológicos, orgánicos o bio aunque también existen sellos de organizaciones privadas que son una garantía como Comercio Justo o Rainforest Alliance.

4.    Infórmate de dónde procede el pescado

Nuestro país es un gran consumidor de pescado y es nuestra responsabilidad contribuir como consumidores a una gestión sostenible y respetuosa de los recursos pesqueros. Por esto cuando compres pescado infórmate de su origen (dónde se pescan, cómo se capturan…). Compra pescados “de temporada” y ejemplares que respeten las tallas mínimas y vedas. Intenta buscar siempre el sello de sostenibilidad MSC (pesca salvaje) y ASC (para acuicultura)

5.    Practica el #realfooding 

Apúntate a la “comida real”. Huye de los ultraprocesados y compra productos frescos, naturales, o aquellos elaborados de forma artesanal, con pocos ingredientes, preferiblemente de 1 a 5. ¡Cocina! 

Es un poco la vuelta a la cocina de la abuela y a los hábitos alimenticios de las generaciones anteriores pero con un nombre con gancho suficiente para interesar a las nuevas generaciones. Optar por este tipo de alimentación cuida tu salud y también la del planeta y previene enfermedades como la obesidad o la diabetes tipo 2. 

6.    Compra local y de temporada

Da prioridad a los alimentos locales y de temporada. Estarás apoyando a los productores locales y evitando complicadas cadenas de distribución que lo único que hacen es encarecer el precio de los productos y generar CO2 con el transporte.

Asume que no podemos disponer de todos los alimentos todo el año. Esto es así y aunque ahora gracias a la globalización y a la tecnología podamos comer sandía en enero y fresas en febrero ¡no lo hagas!

Los productos de temporada se recogen en su punto exacto de maduración y tienen un mejor sabor, mayor contenido nutricional y además son más baratos.

Para saber qué alimentos son propios de cada mes o estación puedes visitar la web https://soydetemporada.es.