Mucho se ha hablado últimamente del impacto ambiental de la ganadería intensiva y la industria cárnica. Polémicas aparte lo que nadie discute es que la ganadería y producción ecológicas son infinitamente más respetuosas con los animales y con el entorno. Te contamos las principales diferencias entre estos dos modelos productivos.

Un modelo productivo mucho más racional y sostenible

La ganadería ecológica busca la conjunción del bienestar animal, el medioambiente y un modo de producción natural exenta de productos químicos artificiales ni OGM (organismo modificado genéticamente).

Sin embargo en la ganadería intensiva se industrializa la explotación ganadera creando unas condiciones artificiales de cría del ganado con el objetivo de incrementar exponencialmente la producción de carne y otros productos derivados de los animales.

Cuidado del suelo y el entorno

La ganadería ecológica debe estar ligada al suelo, conservando la fertilidad de la tierra mediante la utilización óptima de los recursos, reduciendo al máximo las emisiones, asegurando la biodiversidad y el mantenimiento de los ecosistemas, utilizando razas autóctonas y buscando el equilibrio entre la carga ganadera con la oferta de recursos alimenticios de la explotación.

La alimentación de los animales procede de agricultura ecológica, que evita el uso de fertilizantes químicos, herbicidas y pesticidas reduciendo al mínimo la contaminación de la tierra y el agua.

Por su parte en la ganadería intensiva la enorme demanda de alimento de los animales, criados a un ritmo vertiginoso totalmente artificial, provoca que gran parte de la superficie agrícola se destine a producir alimentos para animales, por delante de las personas. Muchos de los alimentos producidos para este fin son además cereales transgénicos, como la soja.

Además el uso masivo de fertilizantes sintéticos y la gran cantidad de excrementos producidos por este modelo de ganadería es responsable de la contaminación del suelo y del agua de las tierras y de la emisión de una gran cantidad de gases de efecto invernadero.

En cambio en la agricultura ecológica todas las prácticas están enfocadas al cuidado del entorno y en el caso de los propios purines generados por el ganado son utilizados como fertilizante para tierras certificadas. En nuestro caso además estas tierras certificadas como ecológicas son aprovechadas para plantar y cultivar el propio cereal ecológico del que se alimentan nuestros cerditos.

Bienestar animal

En la ganadería ecológica el bienestar de los animales es una prioridad. En concreto en la normativa de producción ecológica porcina los animales deben disponer de espacio al aire libre y se limita la densidad de animal por hectárea. Los animales no pueden ser enjaulados y deben seleccionarse las razas que mejor se adapten al entorno.

Su alimentación debe proceder de productos ecológicos preferiblemente producidos en la misma explotación y deben evitarse el uso de fármacos favoreciendo el desarrollo de su sistema inmunitario. La lactancia debe extenderse un mínimo de 40 días.

Además se prohíbe el uso de sustancias destinadas a estimular el crecimiento y a controlar la reproducción y se limitan enormemente las prácticas como el corte de rabos, recorte de dientes y picos o el descuerne.

El transporte de los animales debe realizarse respetando el bienestar animal, de tal forma que el estrés sea mínimo.

Nada que ver con la ganadería intensiva en la que los animales son criados en una alta densidad, a menudo en el interior y enjaulados, en un corto periodo de tiempo. Los animales muchas veces nunca llegan a ver la luz del sol y cuenta con un espacio limitadísimo para moverse.

Son alimentados de forma artificial, con piensos enriquecidos para estimular su máximo desarrollo en el mínimo tiempo posible.  

Esta forma de vida de los animales requiere la utilización de antibióticos y otras sustancias para evitar la propagación de enfermedades que, en ocasiones, se utilizan además para estimular su crecimiento.

Calidad del producto final

La gran diferencia entre el modelo de producción de la ganadería industrial y de la ganadería ecológica se refleja obviamente en el producto final.

Los productos obtenidos de la ganadería ecológica son más naturales y saludables.  Tienen la total garantía de estar libres de sustancias químicas, hormonas y antibióticos.

En nuestro caso se trata de una carne con mucho más sabor y más auténtica de la producida por el método de ganadería intensiva por todo lo que hemos ido viendo anteriormente. El proceso de producción es mucho más natural, respetando los tiempos y no acelerando artificialmente el proceso además de procurar el bienestar de los animales.