Esta semana un alimento tan básico en nuestra dieta mediterránea como el aceite de oliva virgen extra ha estado de actualidad debido a la mala nota que le otorga el polémico semáforo nutricional Nutri-Score. Este nuevo sistema que pretende implantar el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar para que los consumidores puedan distinguir la calidad nutricional de los alimentos parece que va a generar no pocos problemas y controversias.

El algoritmo que se encarga de valorar la calidad de los alimentos otorga puntuaciones bastante inexplicables, como calificar un refresco industrial “zero” como un alimento de mayor calidad nutricional que el aceite de oliva o el jamón ibérico. 

¿Es lógico que alimentos naturales obtengan una calificación mucho peor que algunos alimentos ultraprocesados? Para nosotros está claro que no, y muchos nutricionistas, como Carlos Ríos, fundador de Realfooding, han cuestionado la validez y rigor científico de este sistema argumentando que no va a mejorar la calidad de la alimentación de la población y sólo va a confundir a los consumidores.

Parece que la ingesta de grasas o azúcares no es la única causa de las altas cifras de obesidad, especialmente en la población infantil, y una de las claves más importantes puede estar en los procesos de producción y en la calidad y el origen de sus ingredientes.

Alimentos ultraprocesados, procesados y naturales

Los ultraprocesados, omnipresentes hoy día en las estanterías de los supermercados, son alimentos elaborados a partir de ingredientes refinados o sintetizados, que en realidad son sustancias derivadas de otros alimentos. Normalmente puedes distinguir cuando un alimento es ultraprocesado porque contiene una interminable lista de ingredientes obtenidos de procesos industriales y ya no mantiene ningún alimento natural en su forma original, reconocible, o si lo hace, es un porcentaje insignificante.

Este tipo de alimentos es mejor evitarlos todo lo posible. Normalmente tienen una fecha de caducidad muy amplia. No pasa nada si un día los tomas, muy de vez en cuando, pero en ningún caso deberían formar parte de nuestra dieta habitual.

Los alimentos procesados son aquellos que sufren algún tipo de transformación, añadiendo otros ingredientes como grasas, azúcares, sal u otros aditivos. Son fácilmente distinguibles porque son diferentes al alimento original.

En este grupo entrarían las frutas y verduras en conserva, los encurtidos, los ahumados, las conservas de pescado, las carnes curadas y los embutidos, los quesos y también las bebidas alcohólicas y las golosinas.

Los alimentos procesados ya sabemos que debemos consumirlos de manera ocasional pero es importante tener en cuenta las enormes diferencias que pueden presentarse entre unos y otros según el tipo de ingredientes y el métido de elaboración.

Por ejemplo, ¿cuáles son las principales diferencias que puedes encontrar entre nuestros embutidos ecológicos y otras marcas de embutidos?

La clave está en los ingredientes y los aditivos. No es lo mismo un embutido elaborado únicamente con productos naturales procedentes de agricultura y ganadería ecológicas, y sin ningún tipo de aditivo, que otros que además incluyen conservantes, colorantes o antioxidantes… Generalmente, como indica Mario Sánchez, tecnólogo de los alimentos en este artículo, cuando un embutido lleva varios aditivos esto indica una pobre calidad de sus materias primas y por lo tanto podemos considerarlo un alimento de una peor calidad nutricional.

Por último están los alimentos naturales, aquellos que se presentan al consumidor en su forma original: frutas, verduras, carne, pescado…frescos. También algunos de estos alimentos que han sufrido un minimo proceso para facilitar su envasado o conservación: vegetales envasados o congelados, lácteos pasteurizados o fermentados (sin que se produzca alcohol). Tienen una fecha de caducidad corta.

Estos son los alimentos que constituyen la base de una alimentación saludable en nuestra dieta mediterránea.

Como en el caso de los ultrarpocesados hay diferencias en la calidad nutricional de unos productos naturales y otros. No es lo mismo la carne fresca ecológica obtenida de nuestros cerditos criados en libertad, alimentados con bellotas y raíces de nuestro encinar y pienso elaborado con cereal ecológico que la carne de cerdo criado en una granja industrial.

Por eso a la hora de la compra y seguir una dieta saludable y de calidad nuestra recomendación es prestar mucha atención a los ingredientes para valorar el tipo de alimento que consumimos. Si es ultraprocesado, procesado o natural, pero además tener muy muy en cuenta el origen de ese alimento, ¿de donde viene? ¿cómo ha sido obtenido? ¿cómo se ha producido? 

Por esto te animamos a leer siempre las etiquetas de los alimentos que compras, ¡ahí está la clave!