La huella hídrica es un indicador medioambiental que define el volumen total de agua dulce utilizado para producir bienes y servicios producidos por una empresa o consumidos por un individuo. Incluyendo consumos directos de agua (agua que vemos) y consumos indirectos (agua que no vemos).

Es una variable necesaria que nos indica el agua que cuesta fabricar un producto.

Este indicador evalúa el nivel de adquisición e impacto sobre los recursos hídricos que requiere la producción de bienes y/o servicios a lo largo de toda su cadena de producción (incluyendo materias primas).

Se calcula sumando las necesidades de uso y consumo de cada etapa de producción desde el origen hasta el consumidor final.

Se mide en unidades de volumen (litros o metros cúbicos) por unidad de producto fabricado o servicio consumido y consta de tres sumandos que se han denominado según los colores asignados usualmente al agua:

  • Huella hídrica verde: se refiere al agua que procede directamente de la lluvia o la nieve y que se almacena en el suelo en las capas superficiales al alcance de las plantas.
  • Huella hídrica azul: se refiere al agua que procede de fuentes naturales o artificiales (creadas por el hombre).
  • Huella hídrica gris: se refiere al agua contaminada en los procesos y que posteriormente es necesario diluir para cumplir con los parámetros exigidos para su vertido.

La huella hídrica trata de tomar conciencia de los recursos hídricos utilizados para poder valorar su consumo y así establecer unos objetivos para conseguir un manejo eficiente del agua.

El ahorro de agua a todos los niveles es necesario para reducir nuestra huella hídrica y el impacto que tiene sobre el planeta.

Y tú ¿conocías este concepto? ¿tomas medidas para reducirla?